El Pirineo Atlántico en la Historia

Los valles del pirineo Atlántico han sido habitados desde la prehistoria, y han sido lugar de encuentro entre los habitantes de las dos vertientes de los pirineos acogiendo una importante concentración de monumentos megalitos.

La edad del hierro nos ha dejado restos de poblados, asentamientos con restos de muros defensivos lo que nos indica la necesidad de defenderse. Los valles pirenaicos acogían a los habitantes y estos se valían de un conocimiento del terreno y de la posibilidad de atacar al invasor desde puntos más altos para defenderse. Parece que pudo haber repliegues de poblaciones asentadas más al sur, que ante invasiones encontraron en los valles pirenaicos un lugar idóneo para resistir. Esto ocurrió también ante la caída del poder romano y más tarde ante las invasiones árabes desde el sur y carolingias desde el norte. En este contexto la gesta llevada a cabo en la batalla de Errozabal (Roncesvalles) nos muestra la magnitud del poder que dio a sus habitantes el control del paso pirenaico, pudiendo derrotar a los ejércitos más poderosos de la época y luego establecer el reino de Pamplona.

Los visigodos ya nombran a los vascones como resistencia al poder que ellos quieren establecer en Navarra, y la Toponimia y otros estudios nos dan a entender que los vascos poblaron el golfo cantábrico y los valles pirenaicos desde antes del neolítico. De todas formas la controversia está servida y encontramos autores que defienden una euskaldunización tardía apoyándose en las primeras lápidas con inscripciones protovascas encontradas al norte del pirineo y más tarde en el golfo de Vizcaya.

Sancho III (El mayor) en los comienzos del siglo XI promueve el libre tránsito de una vertiente a la otra del pirineo facilitando la transmisión cultural y comercial con el camino a Santiago como eje principal. La convulsa edad media y el expansionismo de los reinos colindantes va generando pérdidas consecutivas de territorios por la fuerza que tendrán su culminación con la conquista de Navarra en 1512 y unos 15 años de guerra a nivel militar, institucional y eclesiástico.

El estado Navarro colaboró en el desarrollo de la Europa de su época con expresiones artísticas (Leire, Catedral de Pamplona…) y políticas de primer rango (Derecho pirenaico…) y a las puertas del renacimiento fue subyugada por el imperio que estaba forjándose en España y más tarde por él Francés.

Estudios recientes continúan aportando datos, es muy notable el giro que ha supuesto en la interpretación de la romanización los hallazgos de S, Criz de Eslava, Iturissa en Auritz-Burguete, y la calzada romana del valle de Arce. Si queremos reconstruir una memoria fidedigna de los devenires de nuestros antepasados, debemos estar abiertos a los nuevos datos que nos aportan los equipos de investigadores que trabajan sobre el terreno sin prejuicios, abiertos a nuevas interpretaciones.